viernes, 27 de noviembre de 2009

Irene

Hay días en que sin saber cómo ni por qué, lo que empieza mal, acaba, para sorpresa de muchos, no mal sino increíblemente bien. Lo que voy a contar me sucedió hace un tiempo cuando yo tenía 25 años aproximadamente y la englobo dentro de las fantasías eróticas que alguna vez han de se
r llevadas a cabo, si se puede y se quiere. Yo quería y pude.

Para empezar a situar el momento, debería comentar que los dos últimos días habían sido bastante malos, con broncas continuas con la novia, por lo que moralmente estaba un poco decaído y, sobretodo, vulnerable.

Con el fin de quitarme el mal rollo que tenía en la cabeza, aquel viernes decidí que era el momento de salir un poco sólo, sin amigos, parejas ni nada por el estilo. Aquella noche era para pensar, tomar unas copas en cualquier garito de la ciudad, reflexionar y acostarse relativamente pronto. Casi lo conseguí...
Recuerdo que era verano y hacía un calor sofocante por lo que decidí darme una ducha relajante antes de ponerme en marcha hacia mi primer destino, un bar de copas que acostumbraba a frecuentar en mis tiempos de universidad y que aún permanecía abierto. Dado que el motivo de la salida era, pura y simplemente terapéutico, unos tejanos y una camisa blanca fueron más que suficiente para ponerme en marcha, hoy no tocaba ir de punta en blanco o con la ropa que más me gustaba y que, por qué no decirlo, mejor me sentaba.

El bar, como la mayoría de los garitos universitarios estaba bastante lleno, con grupos de gente que charlaban y reían, algunas parejas sentadas en las pocas mesas que habían en el local y con algún que otro solitario como yo apostado en la barra, bebida en mano y mirada perdida en las diferentes botellas de la barra.




Después de algún que otro codazo conseguí pedir, whisky con hielo como siempre, y me dediqué a escrutar el paisaje; es algo que me encanta hacer, mirar sin ser visto, observar reacciones, expresiones de la gente al hablar, gestos, etc.

Una de las veces que iba recorriendo con la vista la barra del bar, observando esta vez a las solitarias, mi vista se centró en una chica que había casi al final de la barra y cuya cara me resultaba muy familiar. La observé durante unos segundos para cerciorarme de que realmente era ella, no quería cagarla en un sitio así ya que parecería un método bastante cutre de ligoteo. En una de estas, la chica levantó la vista, me miró, y justo en ese momento, al ver la expresión de duda en su cara, pude certificar que realmente era ella, así que, sin dudarlo me dirigí a saludarla.



- Hola señorita, dije en tono infantil e irónico.
- Ajá, así que eres tú Hungry Heart, al verte hace un momento me lo habías parecido pero no estaba segura, ya sabes hace muchos años que dejaste el instituto.
- Pues sí, la verdad, casi 7 años han pasado ya.
- Me alegro mucho de verte.
- Yo también, no te lo puedes imaginar, dije.
- Y qué haces aquí, ¿estás esperando a alguien?.
- No, es más, espero no ver a ningún conocido hoy. Digamos que es un mal día para hablar con conocidos.
- Te entiendo, dijo ella, yo también estoy hoy igual que tú. Necesito desintoxicarme mentalmente.

Mientras iba hablando con Irene, así se llamaba mi antigua profesora de Dibujo Técnico en el instituto, fui observándola disimuladamente, o quizá no tanto porque ella se dio cuenta. Aquel día llevaba una falda azul corta, sin llegar a minifalda y una camiseta naranja de tirantes que marcaban sus pechos, pequeños pero firmes.

- Ja, ja, ja, veo que no has cambiado, Hungry Heart.
- ¿Cómo?
- Nada, nada.
- Ya, sé a lo que te refieres pero no es exactamente así. Sabes qué pasa, ahora, visto con 7 años de perspectiva, no me pareces la señora mayor que me daba clase, te veo mucho más joven o eso me parece. En aquellos días eras la señorita Irene y me parecías una mujer hecha y derecha, por decirlo de alguna forma.

- Sí, acostumbra a pasar. Los alumnos ven a sus maestros como si fueran muchísimo más mayores que ellos, pero si lo piensas, cuando te daba clases, tenía unos 26 años, casi los mismos que tú debes tener. Ahora tengo 33 como puedes deducir.
- Será eso, el tema es que ahora te veo más joven, sin tantas diferencias conmigo.
- Bueno, digamos que tú tampoco eres el jovencito que eras, en ti si se aprecia el cambio.
- ¡Te has ganado otra copa! dije entre risas.
- No, no, quien se la ha ganado es tú, me ha gustado lo que me has dicho.

A partir de ese momento, y una vez consumidas las diferentes copas que cada uno se había ganado, la conversación se fue haciendo más fluida y menos desinhibida.

- ¿Puedo serte sincero, Irene?
- Sí, por favor, hoy necesito que alguien lo sea.
- En aquella época, en los dos años que fuiste mi profesora, estaba terriblemente enamorado de ti. Supongo que es algo que nos pasa a todos los que hemos estudiado, ¿no te parece?.
- Sí, a mí también me pasó con algún profesor...y ya que lo comentas, ya que hablas de sinceridad te diré que lo sabía, lo notaba en tus ojos cada vez que me hablabas, o cuando me mirabas de reojo creyendo que no te veía, jajajaja.
- ¡No me fastidies! ¿Tanto se me notaba? Vas a hacer que me ruborice.
- Tranquilo, es normal. En esa época las hormonas son superiores a vosotros. Yo me sentía muy halagada cuando veía como me mirabas.
- Joderrrr, si lo llego a saber te tiro los tejos, dije medio en broma.
- Casi mejor que no, siendo tú menor y además mi alumno, te habría dado calabazas y no sé como lo habrías aceptado, me entiendes, supongo. Ya sabes el dicho, "donde tengas la olla..."
- Sí, si claro. Por suerte en aquella época tampoco ibas tan guapa vestida a clase porque sino, mis hormonas, como tú dices, me habrían matado...
- ¿Tus hormonas? O las mil pajas que te habrías hecho en mi honor, dijo Irene con sonrisa pícara, sabiendo que sus palabras iban a sonrojarme.
- ¿Masturbarme yo?, pero si eso es pecado y te manda directamente al infierno, sino te deja ciego antes, ¿no?, dije irónicamente guiñándole el ojo.
- Ya os conozco a los adolescentes, demasiados años con ellos para no saberlo. Además, no me importaba lo más mínimo.

En ese momento, cuando la conversación se iba haciendo cada vez más caliente Irene comentó que, dado que aún nos debíamos unas copas, podíamos ir a una discoteca cercana, que tenía ganas de bailar, por lo que evidentemente accedí, eso sí, tras indicarle que lo mío no era el baile, pero que haría lo que pudiera.

- Tranquilo, esta noche bailo yo, pero ya verás como te animas una vez allí.

Y vaya si lo hice. Una vez en la discoteca, Irene ni me dejó acercarme a la barra a pedir, directamente me cogió de la mano y me dirigió al medio de la pista. Una vez allí, empezó a bailar de una forma que pocas veces he visto, con energía, moviendo la cabeza y la melena de un lado a otro de una manera terriblemente sexual. No podía dejar de mirarla, bueno, ni yo ni nadie de nuestro alrededor. Chicos y chicas admiraban su buen hacer en la pista y por un momento me sentí el tipo más afortunado de la tierra, aunque también el más caliente.

- Se te está quedando la misma cara que en el instituto, dijo mientras bailaba y me tendía la mano.
- Créeme, dudo que hayas visto esta cara. Es lo más parecido que tengo al placer extremo, me encanta como bailas y creo que no soy el único, más de un chico con pareja te está mirando de reojo y me siento afortunado.

- Sabes, nunca me habían dicho cosas tan bonitas y a la vez tan sensuales como tú has hecho hoy y por eso, y porque sé la reacción de los hombres al verme bailar hemos venido.

Y dicho esto, volvió a cogerme de la mano, se acercó a mí y me besó, pero no de forma delicada, sino salvajemente, colocando sus manos en mi nuca mientras metía su lengua en mi boca.

- Vamos a un sitio más tranquilo, dijo. Allí, tras esa pared.

Una vez llegamos a la semipenumbra del local, Irene volvió a su ataque, besándome los labios, el cuello, otra vez los labios mientras me iba susurrando.
- Hoy necesito hacer locuras y quiero hacerlas contigo, dijo mientras cogía mi mano y la colocaba en su culo. Soy todo tuya, y quiero sentir que te vuelvo loca.

6 comentarios:

Maya Rincón dijo...

Curiosa cita, curioso dialogo...curiosa manera de redactar, curiosa entrada, curiosa curiosidad.......Continue.

Saludos y gracias por visitar mi blog. Me alegra que te haya gustado..

Saludos, el tuyo no está nada mal :)

Hungry Heart dijo...

Maya Rincón, me alegro de que te haya gustado y, sobretodo, que te haya creado curiosidad.

Dicen que la curiosidad mató al gato, pero yo prefiero pensar que la curiosidad, bien usada, puede dar lugar a grandes momentos.

Y puestos a tener curiosidad, a mi me la produce tus palabras. Trato de entender el significado de tus diferentes curiosidades y lo que intentas transmitir con ellas.

Un beso curioso

mas de mi que de... lirio dijo...

Jajajajja

Me gusta!!!
Me gusta el escrito, me gusta como llevas el comentario de Maya a generar mas y mas curiosidad...

Sabes, curiosidad no se pero si has despertado mis ganas de recordar...

Besitos desde mi alma guapo

y hasta otra.

La niña mala dijo...

Esto sí que es un buen reencuentro con el pasado y lo demás son historias!!!
Besos

Nikita dijo...

Vaya con la "seño".
Esto es aprovechar la noche y las circunstancias.

Besos

Hungry Heart dijo...

Lirio, siempre es buena la curiosidad y el recordar aún más.

Niña Mala, sí hija sí, ojalá tuviera más reencuentros con algunas antiguas profesoras para que me dieran alguna que otra lección perdida...ya me entiendes.

Nikita, es lo bueno de la situación, que vas sin buscar nada y al final encuentras, por lo que hace todo doblemente placentero, ¿no crees?

Besos a las 3